Audition
Audition (1999) es posiblemente la pelicula que lanzó al estrellato al japones Takashi Miike, uno de los directores orientales mas conocidos por peliculas como Ichi The Killer, Three… Extremes, Izo o la saga Dead or Alive.
Si crees que todo esta inventado en el cine o simplemente quieres renovarte, Miike es una gran opcion y Audition te impactará.

Basada en la novela de Ryu Murakami narra la historia de Aoyama, un padre viudo desde hace 7 años, abatido desde entonces, y de su hijo, el cual le anima a casarse de nuevo.
De esta forma, junto con un desvergonzado amigo, organizan un supuesto casting de actrices para poder localizar una nueva mujer para el desdichado padre.
Desde la primera seleccion, ya hay una candidata que impacta a Aoyama, el cual no es consciente de que algo no va bien, algo no cuadra, algo extraño está pasando….
Por supuesto no desvelaré nada mas de la trama.
Una despiadada venganza contra el trato degradatorio de la mujer, un sopapo a la sociedad mas conservadora, una revision del notefiesdenadie, son las conclusiones que se pueden sacar mas alla del argumento en si y del sorprendente final de esta pelicula de, digamos, suspense. Miike juega cruelmente con el espectador para que no olvides este film en mucho tiempo.
De nuevo, añadiré algunos extractos encontrados en la red sobre Audition.
Fotograma.com
…un film inquietante y perturbador como pocos, que revela a un cineasta sin prejuicios, capaz de manejarse simultáneamente con códigos de distintos géneros…
… un film que pone en cuestión tanto el machismo de la sociedad japonesa como la idea romántica del amor absoluto…
Velvetrockmine.com
Ver “Audition” es subirse a una montaña rusa sin cinturón de seguridad, sabiendo que se saldrá herido. ¿Pero acaso es posible negarse a ese paseo?
Ciencia-ficcion.com
Aconsejar fervientemente el requerimiento de que la persona que acuda a ver esta obra vaya más allá de la carne (envoltura) y sea lo suficientemente sensible como para no dejar de apreciar lo que se oculta tras sus imágenes.
Cineismo.com
Sí hay que resaltar el excelente uso de la ambigüedad, de una manera lyncheana, la bifurcación de la historia en dos evoluciones posibles (ambas aceptables), la indiscernibilidad entre realidad e imaginación, la sabia dosificación de la información, la excelencia en el uso de las claves del suspenso, acentuado por la inquietante música de Kôji Endô, y el horror que llega a lo intolerable, vinculado con la psicología paranoica de un hombre que carga cierta culpa por sus actos. Y el manejo del ritmo, en un crescendo que nunca decae, sino que se eleva hasta el sorprendente final.
voy a verla esta semana y ya te contaré, espero no decepcionarme. Por cierto se escribe “Takashi”
un saludo